Columna de Tomás Jordán: ¿Es el proceso constituyente un big bang constitucional?

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Los convencionales son ejercicio de la soberanía, pero no la soberanía. Es por eso que el texto que emane de la Convención será plebiscitado al final con voto obligatorio.

Desde hace unos días un grupo de convencionales electos(as) han planteado una serie de afirmaciones sobre el proceso constituyente. Entre ellas, que la Convención es ejercicio del poder constituyente originario, que no se subordinarán al acuerdo del 15 de noviembre de 2019 y han declarando su independencia respecto del poder constituido.

Más allá de la legítima expresión de ideas, esas declaraciones nos muestran dos lecturas sobre nuestro proceso constituyente, el rol de las instituciones y la soberanía. La primera, que el proceso es consecuencia única del ejercicio de la movilización social, existiendo una ligazón directa entre el pueblo y personas electas, donde estas últimas son la encarnación del primero; y en el cual las instituciones no son el espacio de mediación de la política ni para la negociación, sino un escenario de desenvolvimiento de la disputa política, sin más límites que los autoimpuestos. La segunda, la marchas y el estallido social son reflejo de una ciudadanía también movilizada, pero donde ello se canalizó por medio de las instituciones democráticas que generan representación, entendiendo que en ese mandato se incorpora y realiza la soberanía popular. Acá hay una relación entre ciudadanía, mandato y representación.

Ahora bien, hay cuestiones que se deben tener a la vista para examinar cuál es el camino chileno hacia la nueva Constitución. El proceso constituyente no aparece espontáneamente en octubre o noviembre de 2019. El estallido social fue el impulso final movilizador sin lugar a dudas. Sin él, no hay Acuerdo de Paz, proceso actual ni convencionales electos(as). Pero, desde el origen de la Constitución de 1980 las fuerzas democráticas y opositoras a la dictadura abogaron por un nuevo texto, incluso, por vía de asamblea constituyente. Los pactos de la transición utilizaron la reforma constitucional como ruta de cambio, cuyo aporte principal fue el término de los enclaves autoritarios, aunque siempre condicionada al veto de la minoría. Luego, la exPresidenta M. Bachelet llevó a cabo un proceso constituyente con amplia participación ciudadana que no pudo llegar a puerto. No obstante, entre otras cosas, propuso en abril de 2017 que la nueva Constitución fuera redactada por un órgano distinto al Congreso, ¿cuál?: una Convención Constitucional. Incluso el punto de entrada de ese proceso era, inicialmente, un plebiscito con alternativas.

También hay otro asunto que debemos considerar: no estamos en ante big-bang constitucional. Chile no nace desde cero a la vida jurídica (como si lo son las independencias y el paso de modelos monárquicos a republicanos); sino que estamos ante un proceso que va de «democracia a democracia», que germina más bien por una «eclosión constitucional». Han sido los propios actores sociales, políticos e intelectuales, más una profunda extroversión ciudadanía, los que han exigido una nueva Constitución dentro del cauce democrático, institucional y con participación ciudadana como requisito ineludible.

Así, e independiente de cualquier discusión conceptual, al final del día estamos frente al ejercicio de un mandato constitucional, donde los (as) 155 fueron electos (as) para elaborar un «propuesta de nueva Constitución», no dictarla ellos mismos. Los convencionales son ejercicio de la soberanía, pero no la soberanía. Es por eso que el texto que emane de la Convención será plebiscitado al final con voto obligatorio. Además, son tributarios de largas luchas democráticas por tener un pacto constitucional que nos comprometa para el futuro, que corrija las desigualdades y nos otorgue bienestar.

https://www.latercera.com/opinion/noticia/columna-de-tomas-jordan-es-el-proceso-constituyente-un-big-bang-constitucional/TXK4JTU4GZFV7FEJGS2ZLKVMJE/

Egon Montecinos: “La región que menos necesita tener un gobernador regional es la Metropolitana porque ya tiene todo el poder”

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El director del Centro de Estudios Regionales UACh considera que a la elección de gobernador “le faltó más difusión desde la educación cívica y no provoca nada en este contexto antipolítico donde hubo una metropolización”.

Estación Central analizó junto a Egon Montecinos, director del Centro de Estudios Regionales de la Universidad Austral de Chile e integrante del Observatorio Nueva Constitución, la inédita segunda vuelta de las elecciones para gobernadores regionales. “Después de 200 años de República vamos a elegir gobernador de manera tardía para agachar la cabeza ante el mundo”, comentó.

Montecinos considera que a esta elección “le faltó más difusión desde la educación cívica y no provoca nada en este contexto antipolítico, y hubo una metropolización ya que hay 13 regiones más que elegirán”. Y señaló que “la región que menos necesita tener un gobernador es la Región Metropolitana porque ya tiene todo el poder”.

El integrante del Observatorio Nueva Constitución explicó que el gobernador regional ejecutará el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, aprobará los proyectos, y que “poner mano dura en la seguridad no está dentro de sus atribuciones”. Destacó que su labor “le hará contrapeso a la captura política que hay en regiones”.

“Este domingo espero que participe mucha gente porque tras esto en regiones se van a construir unidades políticas y tendrán representación propia de sus intereses que a veces son distinto a los del centro”, finalizó el experto.

https://www.radiousach.cl/noticias/lo-mas-reciente/egon-montecinos-la-region-que-menos-necesita-tener-un-gobernador

Constitucionalistas: el poder constituyente de los convencionales es derivado, no originario

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Especialistas observan una contradicción en la declaración de 34 convencionales que desconocen los límites de su función.

“Llamamos a hacer efectiva la soberanía popular de la constituyente, expresada tanto en el reglamento como en las normativas que debe darse, sin subordinarnos a un Acuerdo por la Paz que nunca suscribieron los pueblos. Lo afirmamos también respecto de toda la institucionalidad de nuestro país, que habrá de someterse al fin a la deliberación popular”.

El planteamiento lo difundió, el 8 de junio, la “Vocería de los pueblos de la revuelta popular constituyente”, que agrupa a 34 convencionales electos. Entre ellos hay independientes y algunos integrantes la Lista del Pueblo y de pueblos originarios elegidos por escaños reservados, y ha llamado la atención de varios abogados constitucionalistas de distintas sensibilidades.

Dos de ellos son Marisol Peña, exministra del Tribunal Constitucional (TC) y profesora de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Tomás Jordán, también politólogo y académico de la Universidad Alberto Hurtado. Ambos coinciden en que desconocer el Acuerdo por la Paz y una nueva Constitución, suscrito el 25 de noviembre de 2019, hay una contradicción de parte de los 34 convencionales: esa fue la vía que permitió que se realizara el Plebiscito del 25 de octubre del 2020 y luego la elección del 15 y 16 de mayo en las que ellos mismos resultaron electos.

Pero, además, hay otra frase dio a conocer el grupo y que, a juicio de los constitucionalistas, genera otra contradicción.

Se refiere a cuando señalaron que “el poder constituyente originario es un poder plenamente autónomo que se establece para reordenar el cuerpo político de una sociedad, teniendo como límites el respeto de los derechos fundamentales. En consecuencia, el proceso abierto por los pueblos no puede ser limitado a la redacción de una nueva Constitución bajo reglas inamovibles, sino que debe ser expresivo de la voluntad popular, reafirmando su carácter constituyente sostenido en la amplia deliberación popular y la movilización social dentro y fuera de la convención”.

Los 34 convencionales que emitieron esta declaración representan el 22% de los 155 integrantes de la Convención Constitucional que fueron electos.

Jordán: “Las reglas del juego estaban claras”

Para Tomás Jordán, el planteamiento de este grupo es improcedente, pues se  refiere a razones políticas y sociales, “que son más bien opiniones personales, pero no razones constitucionales”.

Y explica: “Para que ellos puedan asumir en las próximas semanas, tuvo que haber un Acuerdo de Paz, ejecutarse una comisión técnica, una reforma constitucional y un Plebiscito. Las reglas del juego estaban claras por las que votamos, tanto por la Convención Mixta como la Convención Constitucional“. Y añade que, luego, en las elecciones de convencionales, esto también fue fijado y acordado.

Por estas razones, Jordán señala que “me parece un contrasentido aceptar algunas reglas correctas para llegar a la Convención y después que salen electos, desconocer las reglas que les permitieron estar ahí”.

Jordán agrega que las reglas que aún están pendientes por aplicarse en el trabajo de la Convención -y que son las que impugna este grupo por estar dentro del Acuerdo por la Paz- son bastante generales: “Tienen que ver con los límites de la democracia, de que Chile es una república, el respeto a los tratados internacionales y a las sentencias judiciales ejecutoriadas, además del cuórum de dos tercios respecto de dos cosas: de la aprobación norma a norma y del reglamento de votaciones, que es la palabra que ocupa la Constitución. Ni siquiera es un límite a todo el reglamento. Entonces, son contornos bien acotados”.

Ante ello, el abogado plantea que lo que este grupo debiera tratar de promover “es un diálogo político en búsqueda de cuál va a ser esa regulación interna que dicen que quieren dar”.

Jordán además pone sobre la mesa otros elementos. Informa que un poder constituyente originario, sin borde, solo existe en momentos en que no hay institucionalidad: “Y este es un proceso constituyente que pasa de democracia a democracia, independiente de los juicios que uno tenga de la democracia”.

“Cuando se dice que el poder constituyente originario no tiene límites, se refiere a aquellos momentos de big bang constitucional, como por ejemplo una independencia, en la que tú estás generando un nuevo ordenamiento jurídico desde nada. En cambio, acá hay obligaciones internacionales que respetar, que están vigentes y que no pueden ser desconocidas”.

Peña: “Tienen una tremenda confusión”

Para la expresidenta del TC Marisol Peña, los 34 convencionales que emitieron la declaración “tienen una tremenda confusión entre el poder constituyente originario y el poder constituyente derivado“.

La abogada recuerda que la razón por la que fueron electos los 155 convencionales el 15 y 16 de mayo pasado fue “por modificaciones adoptadas en ejercicio del poder constituyente derivado. Vale decir, si hoy tenemos un procedimiento para elaborar una nueva Constitución es porque, previamente, se realizó una reforma constitucional que establece el marco conforme al cual debe realizarse. Y eso no es poder constituyente originario, sino derivado”.

Otro punto que genera contradicción en esta declaración, dice, es que fue “el pueblo o los pueblos a los que esos 34 convencionales se refieren en forma genérica, quienes se pronunciaron al votar al Plebiscito del 25 de octubre del año pasado. Es decir, aceptaron mayoritariamente que se elaborara una nueva Constitución pero conforme a las reglas. Esto está implícito”.

Marisol Peña recuerda que la pregunta que se realizó en el Plebiscito no se podría haber hecho de no haber sido porque existía previamente “un conjunto de reglas que estos convencionales [ahora] pretenden desconocer. Son las que permitieron que el pueblo de Chile se pronunciara respecto del proceso de elaboración de una nueva Constitución”.

La abogada agrega que el derrotero que ha seguido el proceso es democrático dentro de una vía institucional. “No fue el de una asamblea constituyente soberana que, al entrar en funcionamiento, dejara en suspenso la Constitución vigente y las potestades de todo el resto del órgano. Por eso, intentar otorgarle ahora a la Convención Constitucional el carácter de una asamblea constituyente soberana se opone no solo a lo que está estipulado en nuestra Constitución, que ellos tratan de ilegítima, sino que el pueblo de Chile validó mayoritariamente al concurrir a las urnas para el Plebiscito”.

https://www.pauta.cl/politica/declaracion-34-convencionales-poder-constituyente-originario-derivado

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